Absorta en el despliegue de suaves espirales de aquella taza de exaltante café, hace su pausa habitual en un día cotidiano, la nota de singularidad responde a un peculiar y personalísimo sentido… ese despliegue hipnótico y paralelo, de luces, sombras, destellos y perfiles en su mente… Tremenda adicción al riesgo... Ortodoxamente, su corazón se ha transformado en equilibrista... dependiente de esa dualidad: provocativa y reservada...
Intacta su esencia, diferente su mirar, elaborado su pensamiento; la métrica se apodera hasta del ritmo de sus pasos… las figuras, de sus palabras más llanas y la voluntad de su pluma... La pasión eleva y es guía de sus alas etéreas...
No importa si su cordura pende de un trapecio de posibilidades… ¿volátil?... ¡por su supuesto! nunca se ha esforzado en negar su personalidad contrastante... de hecho, parece disfrutarla en secreto...
Ante las chispeantes llamitas que bajo un suave soplo alcanzan la eternidad del sueño, desenfadada contempla un par de números garabateados sobre una servilleta… simbólicos como expresión matemática más intrascendentes ante una millonésima fracción del tiempo… Con infantil atisbo sume sus labios, para engolosinarse con la humeante bebida, entrecerrando los ojos y deleitándose con el fuerte sabor del líquido marrón… Y la evocación discordante la satura de un vuelco…
…Dos palabras inician su recorrido en la cuerda floja: “agradecer” y “celebrar” cada una parte de un extremo, sobre la misma fibra... extendiendo los brazos y con sigilo desplegando todo su encanto y coquetería… nadie quiere desplomarse… - no sé sabe si por instinto o convicción - ella, debe sin alternativa, tumbar alguna…pero, ¿Cuál será…?
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Incontables aciertos… tantos desatinos... el deseo añejo se colapsa, mientras se propaga el bálsamo del otoño, enredándose en las heladas brisas de flexible dirección… Palpitante es el sol de diciembre, sus ingenuas muecas incitan expectativas con su caricia… más no entibian las facciones inertes… pero, su ardiente existencia sofoca pálidos labios...
Expiando el último milímetro de aplomo entre huecos malabaristas, “Agradecer” ha concluido con firmeza el trayecto… se ha impuesto a la fiera línea de valoración…
…Y “Celebrar” con resignación, yace en la malla de seguridad, con tranquilidad… acepta… bien sabe, que aún no es tiempo… todavía debe prepararse e intentarlo con mayor destreza algún otro día cuatro de diciembre…
Gratificante es el sabor de tan especial líquido… ligeramente amargo, altamente desafiante… ¡sagrada cafeína aclaradora de la mente!...
Ella sabe que únicamente, así podía ser… es simple, es lo correcto. Con los lagrimales livianamente humedecidos, una sonrisa se insinúa, escondiéndose en sus comisuras… Es un triunfo extraño más tremendamente gratificante…. frágilmente cristalino... más ante todo suyo...
Con un dejo de determinación, sus ojos se han teñido de un tono aceitunado sin abandonar del todo su acostumbrado acento de miel… y se fijan en las delicadas escarolas de la aromática bebida, que han comenzado a sucumbir en el fondo de la taza y de sí misma…
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Etarinyeth...
...hoy soy yo, la protagonista, y frente a una taza de café, les comparto esta historia, tan mia, tan simple y real.
...Hoy estreno otro año en mi cuenta personal, y con ello refrendo mi compromiso de ser auténtica ante lo que sea, incluyendo mi propia exigencia …
Sé con exactitud que aún no he conquistado la opción de celebrar un número… Más consciente estoy de que ser, estar, decidir y atreverme es más que suficiente para agradecer... así que: vida GRACIAS! GRACIAS Señor por las posibilidades infinitas!
A quien me favorezca posando su mirada en este escrito: Inmesurable gratitud, por obsequierme su tan preciado tiempo, y por compartir esta ecléctica introspección de cumpleaños…
¿Pastel...?